CERRID GWENN

Lunes 30 de noviembre de 2009, por administrador

Apenas se conocen los textos escritos de los antiguos galos. La mayoría de ellos tienen relación directa con las actividades druídicas. Los druidas, en la religión de los antiguos celtas, eran las personas que ejercían funciones de sacerdotes, los bardos y vates (poetas) y los magos (adivinos). Etimológicamente, la palabra druida procede del galo dru-(u)id, que tenía el sentido de ’dueño de la ciencia’ o ’muy sabio’. Los druidas más famosos de la historia, fueron los establecidos en las Galias y en las Islas Británicas, y se los consideraba depositarios de toda la tradición oral de los pueblos celtas. Los Druidas creían en la inmortalidad. Se sabe que existían druidas femeninos, aunque se les conoce como meigas o diosas, que todas habían nacido un día 7 del mes de julio y que eran la séptima mujer parida en la familia. Los poderes que confería a una mujer tener condiciones druídicas era la relación con el número 7 y que la conjunción de 7, 7 y 7 en una persona le otorgaba poderes especiales. Contemos la historia de la Reina Maga Cerrid Gwenn, una bella mujer que se propuso encontrar la pócima que otorgaba el don de la Sabiduría.

GIFCerrid Gwenn, llevó al bosque sus elementos de alquimia junto con sus ilusiones. Eligió el nogal más vivo de todo el bosque, y digo vivo por la gran cantidad de pájaros que en él anidaban, e instaló a su sombra el más mágico de sus calderos. Pacientemente fue mezclando 6 gotas de entendimiento, 4 pétalos de rosa, 7 gotas de consejo y 1 ala de mariposa, una pizca de piedad, 3 gotas de conocimiento, 5 estelas de cometa, 2 cucharaditas de fortaleza y revolvió y revolvió. Y lo empezó a cocer. Por un año y un día, sin parara un segundo, amorosamente cultivó la llama de su caldero. Adaptó y readaptó la receta, le agregó pétalos de jazmín. No se detuvo un solo día, persistió en su tarea y finalmente rescató del caldero unas pocas gotitas mágicas que guardó celosamente en un frasquito.

Cerrid Gwenn, al igual que muchos magos y dioses, decidió probar la fórmula en sí. El efecto fue casi instantáneo. Lo había logrado. Descubrió el secreto de la Sabiduría. Quemó la fórmula. Ocultó el frasquito lejos de todo lo humano.

Cerrid Gwenn descubrió que a la sabiduría se llega… buscando, probando. Nos dejó los ingredientes, nos dejó su constancia, de vez en cuando, se tienta en entregar su secreto a alguien, pero como ella ya probó el preparado, inmediatamente reflexiona y cambia de opinión.

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